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ENTREVISTA AGOSTO 2013
Profesor Héctor Díaz, Presidente de la Asociación Nacional de Académicos de la Universidad de Chile, ACAUCH
“La principal fortaleza de la Universidad de Chile es la gran diversidad de visiones que conviven en su interior, sin embargo es necesario avanzar en la profundización de la democracia interna para que todas las opiniones se vean reflejadas y consideradas en la toma de decisiones”.

 

La Universidad de Chile es la principal casa de estudios superiores del país y está ligada profundamente al desarrollo de Chile. Probablemente por esta razón ha recibido las luces y las sombras de nuestra historia, de las cuales sus académicos han sido testigos privilegiados, y en ciertos casos, protagonistas.

El Profesor Héctor Díaz es el actual Presidente de la Asociación de Académicos de la Universidad de Chile, institución de la cual se graduó como Profesor de Biología y Ciencias Naturales, obtuvo su grado de Magister en Ciencias Biológicas y cursó el Magister en Educación (c). Actualmente ejerce la docencia en la Facultad de Medicina y como conocedor profundo de la Universidad, señala con naturalidad “mi lugar de trabajo lo siento como mi segundo hogar y probablemente comparto este sentimiento con otros académicos que ejercen en las distintas facultades”. Esto no lo cohíbe para identificar y señalar los principales problemas que la institución tiene, y que en gran medida señala como “una herencia de la dictadura militar que apoyándose en la instauración de un modelo económico neoliberal ha pretendido atomizado la institución”, señalando como ejemplo claro de estas intenciones, que la Universidad de Chile “fue obligada a desprenderse de sus sedes regionales, pero también fue obligada a asumir las deudas que arrastraban estas sedes, deudas millonarias que recién el año pasado fueron saldada por nuestra Universidad, con consecuencias negativas como la postergación de planes de crecimiento e incluso de una mantención de infraestructura digna”.

Profesor Díaz ¿Cuál es la situación actual de la Asociación de Académicos de la Universidad de Chile?.
Nuestra organización está en un buen pie de desarrollo, contando con la afiliación de algo más de 700 académicos, cifra que esperamos incrementar en base a difundir nuestro trabajo y sobretodo, canalizando las demandas que surgen desde las diferentes facultades que conforman nuestra Universidad. En esta línea, un rol importante de la ACAUCH es generar y entregar opinión, participando activamente en las instancias institucionales que nos corresponde. Adicionalmente deseamos profundizar nuestra relación con los funcionarios y estudiantes, por cuanto valoramos la colaboración triestamental, especialmente en una institución pública como la nuestra.

¿Cual es su visión de la Universidad de Chile?
Nosotros consideramos a la Universidad de Chile como una institución pública, patrimonio de todos los chilenos, y valoramos profundamente su pluralismo que permite la expresión de distintas visiones políticas, filosóficas y sociales, lo que constituye su principal fortaleza como Universidad. Hay que tomar en cuanta que a lo largo de su historia, la Universidad de Chile, ha debido soportar fuertes presiones derivadas fundamentalmente de su rol protagónico en la creación de conocimientos y en la formación de profesionales de distintas áreas. La Universidad no solo ha perdido patrimonio, sino también ha heredado una camisa de fuerza que le impide desarrollar todo su potencial, por cuanto recibe fondos claramente insuficientes. En la última asignación estatal de fondos basales del año 2012, nuestra casa de estudios ocupo el tercer lugar, a pesar que todos los parámetros en docencia, investigación, doctorados y rankings internacionales, la ubican como la primera del país.

Sin embargo uno observa que la Universidad muestra niveles de infraestructura dispares.
Efectivamente y esto se debe a diferentes factores. Por un lado existen facultades que generan gran cantidad de recursos, porque han podido capturar fondos en base a proyectos, debido en gran parte a que su área de acción se ubica en sectores económicos que el modelo imperante privilegia, como por ejemplo Ingeniería, Economía y otras. Por otro lado, la Universidad tiene la misión de desarrollar áreas relacionadas con el arte, consideradas por este modelo como económicamente poco rentables, pero ¿cómo podemos valorizar el desarrollo de la cultura en una sociedad? ¿Cómo valorizar el acceso al arte?. Desde este punto de vista, nuestra institución juega un papel fundamental en el desarrollo del país, en lo económico, social, cultural e integración social porque se ha autoimpuesto el desafío de desarrollar todas las áreas del saber humano.

Sin embargo, también debemos ser autocríticos, y debemos democratizar no solo la convivencia diaria sino también debemos preocuparnos por democratizar la toma de decisiones, porque si bien existe debate, información y pluralismo, también es cierto que muchas decisiones finales se toman sin agotar todas las instancias de dialogo que luego son percibidas como tomadas "entre cuatro paredes”, sobretodo cuando afectan a toda la Universidad. Este tema es muy importante por cuanto resulta evidente que este proceso democratizador, en el análisis y toma de decisiones, está necesariamente ligado a los cambios estructurales que tenemos que implementar en nuestro país, como por ejemplo las reformas del sistema de educación preuniversitaria, el trato que debe dar el estado a la educación pública en todos sus niveles, el reconocimiento del aporte de la Universidad de Chile a la nación y otros de similar trascendencia.

¿La ACAUCH apoya al movimiento estudiantil?
Plenamente, por cuanto la movilización estudiantil ha permitido poner en el debate nacional la preocupante realidad que vive la educación pública en todos sus niveles, además de la evidente inequidad que vivimos en distintos ámbitos en nuestra sociedad. Como todo movimiento social, el de los estudiantes está expuesto a la crítica, sin embargo, consideramos que en lo medular, ha sido un real aporte a la discusión nacional. Bajo esta perspectiva, como Asociación, hemos manifestado nuestro apoyo a los estudiantes en diferentes ocasiones y en general apoyamos todas las demandas del movimiento social, porque provienen de los sectores más afectados y precarizados por el desigual desarrollo económico de los últimos años.

A pesar de las movilizaciones estudiantiles, la Universidad de Chile continúa acaparando las preferencias de los estudiantes chilenos.
Efectivamente, todavía la universidad mantiene su prestigio, pero a veces tengo la impresión que somos como una de esas familias antiguas que viven el presente rememorando su pasado glorioso. Pero nuevamente, aparece el argumento totalmente válido, que gran parte de los problemas que enfrentamos hoy, tienen su origen en el modelo neoliberal, que entre otras cosas nos hace competir en desigualdad de condiciones con “molinos de viento”, propios del sistema como son por ejemplo, las universidades privadas de relativamente reciente creación. Para nosotros sería simplemente impropio realizar las campañas publicitarias con los argumentos que utilizan estos planteles para promover sus carreras, empleando criterios que no corresponden a la academia. Sin embargo la Universidad de Chile vive en el subconsciente colectivo de nuestro país y esto (lo digo en forma autocritica), debemos aprovecharlo y difundir lo que la institución realiza en todas las áreas, destacando por ejemplo, los grandes personajes que aquí han estudiado o los Premios Nacionales que enseñan en su aulas. Pienso también que no es presentable que no formemos profesores, a pesar que se ha manifestado la voluntad de crear una Facultad de Educación. Al respecto, creo que una idea interesante en este sentido, es aprovechar todo el caudal de conocimientos generados por nuestros investigadores en las distintas áreas del saber y la experiencia docente de sus académicos para crear unidades de formación disciplinar en las distintas facultades y una Facultad de Educación que le otorgue a los estudiantes la formación pedagógica indispensable. Bajo este concepto, se optimiza el aporte de las disciplinas y la Universidad de Chile retoma el sitial que tradicionalmente ha tenido en la formación inicial de profesores, misión arrebatada en los años 80, en forma tan despiadada como injusta.

¿Cómo visualiza el futuro de los nuevos académicos que se integran a la Universidad?
Evidentemente este tema es complejo, por cuanto las brechas económicas plasmadas al estudiar las remuneraciones de los académicos de nuestra Universidad, pueden seguir acrecentándose de no tomarse acciones correctivas. Pero existen oportunidades que debemos aprovechar en beneficio de nuestra institución. Una de ellas pasa, obviamente, por cambios en el sistema de educación del país y el financiamiento estatal que permita no solo la incorporación de los mejores académicos, sino también permita su desarrollo docente. Aunque es menester definir con prontitud, las bases de una carrera docente moderna, que incorpore un sistema de medición más justo, que pondere la investigación, la docencia y la extensión. Actualmente existe una distorsión evidente, por ejemplo, el académico del área científica, es evaluado fundamentalmente en relación a la cantidad de publicaciones científicas realizadas, en desmedro de las otras actividades inherentes a la academia, es decir docencia y extensión. Considero que la investigación es muy importante, pero ¿qué sucede con la transferencia de conocimientos de primer nivel, la docencia, la extensión y otras actividades conexas?. En la actual situación no despiertan el mismo interés del académico que prefiere (¿o está obligado?) a dedicar su tiempo a la investigación por cuanto es el principal parámetro de evaluación académica en varias facultades de la Universidad.

Esta es una realidad indiscutible, si bien hay que reconocer la preocupación de algunas autoridades del plantel por mejor valorar la actividad docente de pregrado y de postgrado, pero todavía es claramente insuficiente. Este es un tema vital que merece ser discutido en la base y asumir democráticamente las conclusiones del debate e implementar medidas correctivas creativas, que anteriormente como Institución hemos sido capaces de realizar, a lo largo de nuestra historia centenaria.

Entrevistado por Eugenio Rivas, Exhi.cl

(Se permite su reproducción indicando la fuente: www.acauch.cl)

 

 
 

 

 
     
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